Kids Club

La historia de esta colaboración para el proyecto Tiempo de Infancia comenzaba como solo unas pocas, sintiéndome verdaderamente identificada con sus valores, con las cosas que transmiten a través de su trabajo, con el trasfondo de las personas que forman el equipo, con su ilusión, su empeño ante las dificultades...

Yessica, una de sus creadoras y organizadoras, me escribió un mensaje al que fui incapaz de resistirme: "Es un proyecto hecho con mucho mimo y, sinceramente, con mucho esfuerzo. Pero nos gusta o, mejor dicho, nos apasiona. Así que por él apostamos y también apostamos por él porque nos va descubriendo personas preciosas que apoyan el proyecto a las cuales nos está encantando juntarnos. Y así es, también vemos tu proyecto y nos sentimos reflejadas 100%. Porque sabemos lo que cuesta, la pasión que se ha de poner y la importancia de juntarse con más gente para que las cosas funcionen".

Que identificada me sentía con sus palabras...

Mi niño no para. No para quieto ni su cuerpo ni su imaginación. A veces me pregunto a qué edad nos empezamos a cansar los mayores… Mi pequeño cuando volvemos a casa juntos y ve el portal ahí a lo lejos, al final de la calle, sin ápice de agotamiento o pereza, echa a correr hasta casa. ¡Y me dice “venga mama corre! Corre!”. Y yo no corro. Yo no soy un niño y no voy a correr a menos que me ponga mi calzado de running o me persiga un tigre… Cosa poco probable en mis lares. Mi niño no se cansa. Pero hay algo que nos gusta mucho hacer en casa y que mantiene a mi hijo quieto: el cine. Todos en casa somos apasionados del cine,  y creo que, desde que descubrimos que era algo de lo que podíamos disfrutar todos juntos, todavía nos gusta más.

¿No te parece que hoy en día se les exige mucho a los niños? Me refiero, sobre todo, en el cole. No sé, me fijo en otros países en los que tienen patio cada hora, o no tienen tantos deberes… En fin, sin adentrarnos mucho en todo este politiqueo, que tela la cola que trae, a los niños hoy en día se les exige demasiado. A los 5 años ya tienen que leer. A los 6, escribir con buena letra (por cierto, ¿qué es eso de “buena letra”?). A los 8, las tablas de multiplicar…

Sus lindas cabecitas están a tope desde muy temprana edad. Y por todo esto te recomiendo el desayuno de hoy.